viernes, 19 de febrero de 2010

Feminismo: ¿Machismo excesivo u sumisión costumbrista?

“Las mujeres parecieran dedicarse más a sacar brillo a sus cadenas que a tratar de sacudírselas”
Mary Wollstonecraft
El Feminismo se considera uno de los movimientos sociales de más importancia en el siglo XX, principalmente en las sociedades occidentales. Se crea a partir de una conciencia en la cual priman la diferencia de géneros y la desigualdad de éstos a la hora de enfrentarse a la sociedad. “La teoría feminista indaga en las fuentes religiosas, filosóficas, científicas, históricas, antropológicas, en el llamado sentido común, etc. para desarticular las falsedades, prejuicios y contradicciones que legitiman la dominación sexual.”[1]
A lo largo del tiempo se ha visto como la comunidad femenina Latinoamericana ha evolucionado de un estado totalmente pasivo, en el cual simplemente eran mujeres que servían para las labores domésticas ya que los hombres por exceso de ego, orgullo, machismo, de pronto ignorancia o muy secretamente por miedo a darse cuenta de la gran capacidad femenina, ejercían el poder en todos los ámbitos públicos de la sociedad, en resumen era una comunidad en la cual dominaba un patriarcado en exceso; a un estado donde cada vez más las mujeres logran ganarse un puesto importante en la sociedad, éstas han despertado de la sumisión y se han dado cuenta que la larga batalla por reconocer la igualdad de géneros no ha terminado, aun sigue latente, y cada una de ellas debe hacer parte de esta lucha constante.
Claramente el feminismo cumple con varios parámetros: Apela para promover un cambio social en cuanto a la dominación que el hombre le da a la mujer en la vida cotidiana. Es una forma de mirar la realidad con otros ojos, debido a que se puede tomar como una teoría que nos hace ver lo real desde otra perspectiva. Se le da una nueva interpretación a lo que se toma como cotidiano, a lo que la sociedad está acostumbrada a hacer y a vivir. Tiene una finalidad clara de cambio, de evolución y de corrección de ciertas normas o derechos que antes sólo cobijaban a los hombres, menospreciando a la mujer, buscando siempre la igualdad entre ambos. [2]
No se puede decir tampoco que la sociedad de hoy en día es una sociedad justa y equitativa con el género porque sería una gran mentira; en Colombia mujeres que tienen el mismo cargo que un hombre, en la misma empresa, se dice que su sueldo es menor en un 25%. Entonces con este tipo de factores se le complica al sexo femenino alcanzar ese limbo en el cual encuentre una igualdad entre hombre y mujer, donde realmente se pueda decir que “Todas las personas nacen libres e iguales ante la ley, recibirán la misma protección y trato de las autoridades y gozarán de los mismos derechos, libertades y oportunidades sin ninguna discriminación por razones de sexo, raza, origen nacional o familiar, lengua, religión, opinión política o filosófica”.[3]

Aunque la lucha continúa, en pleno siglo XXI la desigualdad de géneros está menos marcada, obviamente quedan cicatrices de los siglos pasados tanto en el machismo, donde los hombres creían que iban a ser los mejores siempre, como en las mujeres que pensaron que nunca existiría la liberación del sexo femenino.

[1]http://www.nodo50.org/mujeresred/feminismo-ana_de_miguel-movimiento_feminista.html#5
[2] LARAÑA, E. 1999: La construcción de los movimientos sociales. Madrid, Alianza, pp. 126
[3] Constitución Política de Colombia. Artículo 13.
Bibliografía: